Tema controvertido. Con Pixel, que no tiene madre, pero sí tiene abuela, hemos discutido ampliamente sobre la senectud. Por cierto, ahora recuerdo que durante la administración anterior se le cambió el nombre a la institución encargada de las políticas de los ancianos. Originalmente era Instituto Nacional de la Senectud (INSEN); luego, durante la administración del más ingenioso de los presidentes de nuestra nación, se le llamó Instituto Nacional de los Adultos en Plenitud (INAPLEN).
Le comenté a Pixel que esto significó ignorancia, arrogancia y estupidez. Quisieron cambiar la palabra senectud por plenitud. ¡Vaya desproporción! hasta pareció burla, porque ¿qué anciano está en plenitud?
Es una ley de la naturaleza que el tiempo nos vaya rasguñando día con día, hasta dejar sus marcas como surcos indelebles.Sin embargo, la ignorancia se acentuó, al poco rato cambiaron nuevamente el nombre y le dejaron: Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM).
Aunque suena la palabra INAPAM a la terminación del Partido Accción Nacional (PAN), no significa que tenga relación. Eso lo explicaron los legisladores (panistas) a este parroquiano un día de hace tiempo, cuando les pregunté si no había algo extraño en el sonido de ambas siglas. INAPAM=PAN, PAN=INAPAM; en suma un juego de sonidos que tiene el tinte del juego publicitario.
No conformes con el cambio de nombre, estos ingeniosos directivos cambiaron el logotipo tradicional y, en un concurso, seleccionaron el más horrible de los logotipos. Con el cambio de gobierno, retiraron el logotipo anterior e inventaron otra cosa. Y así se la han llevado, pasan los siglos inventando siglas.
En un ejercicio básico de matemática, puede usted sumar: Adultos+Mayores=Senectud. El orden de los factores no altera la realidad: SENECTUD. Más ha sido una operación de maquillaje que de verdaderos intentos por desarrollar políticas que permitan a los ancianos llevar una vida digna.
Pixel encontró una buena frase de Gustave Flaubert sobre el envejecimiento:
"A medida que envejecemos, el corazón se nos va desnudando como los árboles. No hay nada capaz de resistir ciertas ráfagas del viento. cada nuevo día nos arranca algunas hojas, y eso sin contar con las tormentas que rompen de una sola vez varias ramas. Pero así como el verdor de la naturaleza renace en primavera, el nuestro se va para siempre".
Yo localicé otra que apareció firmada con la siguientes siglas: ASG
"En la vejez sólo se ven las miradas tristes y nada más; la búsqueda ha terminado, ya no hay sorpresas, sólo la espera del día que vendrá".