jueves, 12 de junio de 2014


Ahora recuerdo también los días que pasamos en el desierto. Estábamos sentados en una vieja cabaña que había construido Frederik, un alemán que renunció a su país para quedarse en medio de la nada. Entonces observé  a Silvia y pude confirmar su belleza; un color de piel trigueño, su voz melosa y amable, que te acariciaba el alma con sólo escucharle. En aquellos días nos acostumbrábamos a la geografía desolada, descubriendo los encantos del desierto. Cactus sembrados por el capricho de la naturaleza, cubiertos de numerosas espinas. Sentíamos como si el desierto nos revelara su misterio. El sol nos castigaba con sus rayos como lanzas implacables, y pagamos nuestra cuota: días de quemaduras; ¿cómo logramos salir del desierto? También es un misterio No comimos con abundancia, y sólo la planta mágica del desierto nos ayudó a sobrevivir en medio de tanta arena, en medio de tanta nada. El peyote es un cactus agrio; al principio sientes el amargor en la boca y una abundante saliva que te refresca los labios. Luego pasas a un estado de lucidez. Entonces me maravillé al observar cómo se levantaba la arena; parecía una alfombra que se alzaba y flotaba llevándonos a ritmos apresurados. También vi caballos salvajes que corrían levantando nubes que se desvanecían en el desierto.
 
Julián Sorel
 

viernes, 6 de junio de 2014

UNAM


Facultad de arquitectura

Escultura de la Facultad de Arquitectura

Facultad de Arquitectura de la UNAM.

martes, 28 de mayo de 2013



Pixel concluyó un diplomado de fotografía y como tema de fin de curso pensó en la realización de un fotorreportaje intitulado “Nostalgia de la vieja Guardia”. Con este trabajo gráfico, busca homenajear a los periodistas que contribuyeron a engrandecer la tarea reporteril de nuestro país. Pixel dice que poco a poco la vieja máquina de escribir se ha convertido en un elemento de la historia. La tecnología ha avanzado de manera acelerada y esto ha modificado las formas de hacer periodismo. La era digital ha desaparecido las herramientas de la vieja guardia: la grabadora de caset, la cámara fotográfica análoga, la libreta, la pluma, por mencionar algunos.
Me alegra el proyecto que está realizando, creo que se necesitan trabajos de esta naturaleza para enaltecer cada día nuestro periodismo, nustra historia tan rica en este ámbito. Recuperar estos elementos nos llevarán a valorar mucho más el trabajo de periodistas y fotoperiodistas.






lunes, 27 de mayo de 2013

Canal 22, 20 años después

El Canal 22 presentó su nueva programación en el Lunario el 21 de mayo, esto como un homenaje por sus 20 años de trabajo cultural ininterrumpido.

La nueva oferta televisiva del canal cuenta con una barra interesante; incluye una infantil, ateinede a la juventud, entre otras igualmente sustanciales.

El titula de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa,  recordó la génsis del proyecto que inció con el escritor José María Pérez Gay, su primer director. Al cierra de esta edición del blog El hijo de la Salmonela, nos encontramos con la noticia del fallecimietno del esctiro Pérez Gay, promotor de las letras y de la cultura. Diplomático que estuvo en varias representaciones: Austria, Francia, Portugal.
Ahora bien, regresando al citado homenaje del 22, conviene destacar algunos comentarios que su titular, Raúl Cremux dirigió a los invitados. Cremux, quien se ha caracterizado por un periodismimo crítico y participativo e incluyente, sostuvo que en esta nueva etapa serán productores de contenidos culturales. Tendrán un propósito: sus programas buscarán abatir la exclusión; será de combate a la ingonarncia.
En suma, es un proyecto interesante, más no novedoso, pues son proyectos que se han realizado desde las época de los grandes promotores de la educación. Es sustancial porque frente a un conjunto de programas televisivos que no abonan mucho, este canal, siguiendo su tradición, continuará con emisiones que aluden a la compleja realidad nacional. Por tanto es plausible esta nueva etapa del canal, capitaneado por Raúl Cremux.
Lo que disgusta es esta genuflexión ante los políticos mexicanos, como si estos fueran dignos de respeto alguno. El comentario es porque durante el interesante discurso, el comunicólogo echó piropos a Rafael Tocar y de Teresa y al Secretario de Gobernación, Emilio Chuaifett. Al primero señalándolo como un personaje con grandes dotes de oratoria; y al segundo citándolo junto a dos extraordinarias figuras de la educación: Justo Sierra y Jaime Torres Bodet.
Hay señalamientos que deben realizarse en determinado tiempo y espacio. Otros deben guardarse para ocasiones más propicias. Pero un discurso se ve afectado cuando se le adhieren palabras o frases que en realidad son pegotes que contaminan el hilo conductor del emisor.
Me parece que esto resta seriedad al discurso del director, como si no fuera suficiente con el proyecto que está impulsando. El mejor homenaje a los grandes promotores culturales es la realización de obras encaminadas a elevar el conocimiento de nuestra sociedad, tan desnutrida, por cierto, de contenidos inteligentes.



jueves, 28 de febrero de 2013

El anhelo

Discutimos y terminamos besándonos. Luego, ella me habló de su anhelo de viajar, de recorrer el mundo; pero advertí que en realidad no buscaba cruzar la frontera, sino escapar de sí misma. Al final, ambos quedamos quietos, observándo las líneas de las sábanas que desaparecían con el movimiento pausado de nuestros cuerpos.
La redacción del Hijo de la Salmonela regresará con más fuerza, luego de una intensa calma. Por lo pronto les hago llegar la imagen de Pixel, el fotógrafo decadente. No sabíamos de él, pero ahora le ha dado por buscar la tranquilidad espiritual.

el aforismo de un hombre que no ha vivido

La besé y le dije que aún la quería, a pesar de todo.
Julián Sorel

miércoles, 28 de marzo de 2012

un fantasma

A veces me da la impresión de que no soy yo quien camina por las calles...

viernes, 1 de abril de 2011

esbozo autobiográfico

Para Sandra F. Díaz Segura
A mi padre le gusta el béisbol, adora las patas de puerco capeadas y siempre le ha temido al agua clorada de las albercas. Él pensaba en el periodismo como una carrera de chismosos, y yo le confesaba que el bésibol era un juego de tarugos, pero siempre nos hemos respetado. Él aceptó que yo me convertiría en un profesional del ejercicio periodístico, y yo fingí que me contagiaba de su entusiasmo beisbolero.
Para mí el peridodismo es una profesión, y una pasión. La vida está llena de significados y el reportero debe desvelarlos.
Desde mis años en el bachillerato universitario me incliné por esta profesión; por realizar reportajes, entrevistas, crónicas, en esta -como dijo Vicente Leñero- "pequeña novela cotidiana".
 Sin embargo, en nuestra infancia comenzamos delirando sueños compartidos con nuestros héroes. Dice mi madre que en la primaria yo quería ser policía; eso no lo sé de cierto, pero no la desmiento porque los niños quieren ser bomberos, polícías o héroes. No obstante, tengo la presencia con mayor fuerza de los bomberos. Un día nos salvaron de un enjambre. El Lalo, El Roco, El Cape y yo (la palomilla de entonces) nos dimos cuenta de que en el jardín, cercano a nuestras casas, se había instalado una comunidad de abejas. Corrimos apresurados a nuestros domicilios, pues el sonido que venía de esa especie de balón de fútbol americano era un tanto aterrador, como si estuvieran por caerse los cables de alta tensión que pasaban por los barrios miserables de mi colonia. Entonces rememoré que a un tipo lo habían matado unas abejas africanas; esa simple evocación fue suficiente para desaparecer de la escena. A los diez minutos llegaron los bomberos (y no los policías; desde  niño supe que en nuestro país son los últimos en aparecer), con sus uniformes, cascos y guantes, mostrando su valentía. Con amabilidad nos pidieron que  retrocediréramos, y debido a mi curiosidad  imperante sólo di diez pasos atrás, en señal de obediencia; luego me oculté en un árbol que no tenía ramas. Desde allí logré observar una de las primeras lecciones de heroísmo.
Además recuerdo que cursé la primaria en la escuela Miguel Ramos Arizpe. Estudié en el sexenio lopezportillista; también tengo presente que no pateaba balones de fútbol ni haberme enamorado de ninguna maestra. Los profesores poco hablaban de sus intrigas,  y estaba muy lejos de nuestro imaginario el terror de la educación: Elba Esther Gordillo.


Si el lector desea conocer la autobiografía de Julián Sorel, favor de solicitarla al correo electrónico de El hijo de la salmonela.

La Flor de la Camelia


Una mañana de junio, mirando a la Flor de la Camelia.