Les entrego una reseña aparecida en el periódico El Financiero, de Fernando Curiel, a propósito de los festejos centenarios. El texto se intitula "Habla Villa", donde aborda la última entevista que realizó el reportero Regino Hernández Llergo a Francisco Villa en 1922. Trabajo que apareció publicado en las páginas de El Universal, y que le valió el reconocimiento a Regino como un periodista maduro. Una semana con Villa en Canutillo es una edición reciente de la Universidad de Colima, que se suma a la ardua tarea de los investigadores por rescatar textos periodísticos de valor indiscutible.
Pixel, mi querido amigo y reportero gráfico, me ha dicho que le hubiera gustado compartir esos momentos con el fotoperiodista Fernando Sosa, quien tomó las imágenes de la mítica entrevista. Siempre que sale a flote la nostalgia por los tiempos ídos, me quedo sin palabras; lo único que le respondo es que se pueden hacer trabajos como antaño, que sólo dedique su tiempo en perfeccionarse. A leer, Pixel, a leer. No ves que hay más charlatanes que periodistas.
HABLA VILLA
Fernando Curiel*
Entre el 28 de mayo y el 5 de junio de 1922, Regino Hernández Llergo, jefe de redacción del periódico El Universal fundado por Fulgenci F. Palavicini en trance carrancista, entrevistó, en sus hacienda de Canutillo, al norte de Durango, al temible y mítico Francisco Villa. El creador de la División del Norte, el último sobreviviente de los caudillos militares de entraña popular de la Revolución.
Una de las políticas de Palavicini consistía en impulsar los reportajes de largo aliento orientados, los de crítica social, a denunciar los males. Con claridad buscaba conmover a los lectores de clase media.
La entrevista-reportaje tuvo como antecedente inmediato, una nota del New York World, aparecida en abril, en la que se especulaba sobre la campaña de Villa para gobernador de Durango.
Para su encuentro con Villa, toda una exclusiva, Hernández Llergo se había hecho acompañar por el reportero gráfico Fernando Sosa y Emilia, una amiga.
La entrevista, pieza fundamental en el examen del villismo, debatida y polémica desde el comienzo, apareció en ocho entregas, en primera plana, del 12 al 18 de junio del mismo año de 1922.
El Universal dio un campanazo de enrome resonancia.
Un año después, el guerrillero caía bajo un reguero de balas emboscadas.
Dos jóvenes y competentes investigadores, Antonio Sierra García y Carlos Ramírez Vuelvas se dieron a la tarea de editar, íntegra, la histórica entrevista bajo el sello de la Universidad de Colima.
Un botón de muestra.
-¿Y qué tiempo quieren estar ustedes en Canutillo?
- Dos o tres días, general, si a usted no le parece un abuso.
- ¿Dos o tres días? ¡No! Eso no les alcanza para nada. Necesitan ustedes quince o veinte días para que se den cuenta de todo…¡Así tendré tiempo de enseñarles todo!...Ya verán –agregó- como tengo yo allí resuelto el problema agrario, que tanto quehacer ha dado a los políticos de mi país, y que es tan sencillo resolver bien, cuando uno tiene buena voluntad… En Canutillo, toda mi gente tiene tierras, con sus títulos de propiedad, y todos trabajan, sacan provecho a su terrenito y me ayudan a mí a trabajar con mayores rendimientos. Ellos ganan, yo también y así vivimos satisfechos; ellos como pequeños propietarios y yo como el dueño de Canutillo… ¡Todo se puede arreglar cuando se tiene buena voluntad! –añadió acongojado.
Y agregó:
- Ya verán, señores periodistas, lo que es el estado seco en Canutillo… Allí nadie se emborracha, yo he logrado arrancar ese vicio terrible a mis hermanos… Ese vicio que es la más grande desgracia de mi pueblo y de mi raza.
Y el general Villa hablaba cada vez más conmovido, se veía, en realidad, que cada idea que expresaba la sentía, se le conocía el dolor que le atormentaba cuando se refería a las desgracias de la Patria, y cuando terminó ese interesante período, sus fuertes ojos inyectados de sangre, parecieron muy próximos a derramar lágrimas.
¡Ese es el general Villa! Mi palabra de honor.
¿Era sincero, definitivo, el retiro de Francisco Villa a su laboratorio agrario o, en el fondo, suspiraba por la gubernatura o, de plano, por la “grande”, la silla a la que ayudó a desmontar tanto a Porfirio Díaz como a Victoriano Huerta?
Ahora bien: ¿qué derroteros siguieron los editores?
En primer término, la edición completa del famoso reportaje, del que a la fecha sólo se habían publicado fragmentos.
En segundo, la realización de un esbozo biográfico del entrevistador tabasqueño, símbolo de todo un período del periodismo mexicano desde su arribo a la redacción de El Universal hasta su muerte en 1976, luego de fundar la revista Impacto.
Una observación: Hernández Llergo “en los albores del siglo XX, conservó la tradición de negociar con el presidente la agenda política mediática, mientras hacia del periodismo una poderosa rotativa moderna al participar en la creación de periódicos y revistas como El Globo, El Demócrata, Hoy, Mañana, Todo, Alarma…”
En tercer y último lugar, la revisión de las relaciones de Pancho Villa con el periodismo, relación que dio como fruto la construcción del personaje, del Villa icono de las causas populares y agrarias.
¿Cómo procedió, a juicio de los editores, el joven periodista de 26 años que, sin proponérselo, abría camino ni más ni menos que a uno de los villistas mayores, Martín Luis Guzmán.
Cito para ilustración del lector de El Financiero: “El extenso reportaje es una lección de periodismo, en la que el autor utiliza las técnicas de suspense de la novela de folletín con finales abiertos, la duda como ilación de la historia o el énfasis en los momentos de drama, pero también demuestra el dominio de la transcripción en un reportero que debía hacer sus primeras anotaciones en la alcoba de Canutillo”.
Forma de neo-periodismo, en suma.

2 comentarios:
Hola, hasta hoy me encuentro con tu publicación me parece muy interesante, tomé nota del libro que en seguida leeré, soy nieta del hermano de Llergo, crecí con la historia del periodista que hizo historia con la entrevista que le hizo a Villa, mi abuelo siempre me platicaba muy orgulloso de su hermano. Un saludo
Espero que tengas el libro y si no es así, te lo puedo dar, pues me quedan un par de publicaciones que me dio la Universidad de Colima. mi correo electrónico es sierraantonio17@gmail.com,
recibe saludos cordiales. Antonio.
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