martes, 21 de septiembre de 2010

la danza



El viento llega con retardo y acaricia mis mejillas con la suavidad del recién nacido. Yo contemplo el paisaje estudiantil, son pocos los espacios boscosos que se conservan en Ciudad Universitaria. Los árboles mueven ligeramente sus ramas saludando al caminante. La tarde se impone despacio como una amante avejentada, sin prisa.
Algunos estudiantes se tiran al jardín para abrazarse y proseguir su danza de enamorados...

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